La Cámara Nacional de la Industria del Vestido advirtió que el ingreso de mercancía ilegal y el auge de plataformas internacionales han provocado una fuerte caída del empleo y obligado a las empresas hidalguenses a especializar su producción para sobrevivir.

El contrabando y el crecimiento del comercio electrónico internacional han desplazado más de la mitad del mercado de la industria textil mexicana, situación que ha obligado a las empresas de Hidalgo a reconvertir su producción hacia prendas especializadas para mantenerse competitivas, afirmó Guillermo Vera Rodríguez, presidente de la Delegación Hidalgo de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive).
El dirigente empresarial señaló que desde 2017 la industria enfrenta uno de los periodos más complicados de su historia debido al incremento del ingreso ilegal de mercancías, fenómeno que, dijo, se intensificó tras la pandemia con la expansión de plataformas internacionales de comercio electrónico.
“Más de la mitad del mercado ya está siendo abastecido por mercancía de contrabando“, afirmó.
Explicó que diariamente ingresan al país miles de paquetes con prendas provenientes principalmente de Asia, además de pacas de ropa que posteriormente son distribuidas en tianguis y mercados informales.
“Plataformas como Temu, AliExpress y Alibaba introducen alrededor de 100 mil paquetes diarios. Si cada uno trajera tres prendas, estamos hablando de cerca de 300 mil prendas que todos los días compiten directamente con la producción nacional”, expuso.
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Hidalgo ha resistido mejor que otros estados
Pese a este escenario, consideró que Hidalgo ha logrado contener parcialmente el impacto.
Mientras a nivel nacional la industria ha perdido cerca del 80 por ciento de sus empleos durante los últimos años, en la entidad la disminución ronda el 20 por ciento.
Actualmente, Hidalgo ocupa el cuarto lugar nacional en producción textil, solo por debajo del Estado de México, Puebla y Ciudad de México.
El empresario estimó que la actividad aporta entre 10 y 12 por ciento del Producto Interno Bruto estatal y destacó que alrededor del 80 por ciento de la mano de obra del sector corresponde a mujeres.
Entre 20 y 25 por ciento de las empresas cerraron
No obstante, reconoció que la crisis ha provocado el cierre de entre 20 y 25 por ciento de las empresas textiles hidalguenses desde 2017.
Ante este panorama, aproximadamente 70 por ciento de las compañías modificó su modelo de negocio para dejar de competir únicamente en prendas de consumo masivo y enfocarse en productos de mayor valor agregado.
“Muchos optamos por fabricar uniformes industriales, hospitalarios, escolares y deportivos, además de prendas altamente personalizadas, porque es mucho más difícil que el contrabando sustituya ese tipo de productos”, explicó.
Agregó que actualmente empresas hidalguenses exportan uniformes especializados para bomberos, brigadas forestales y corporaciones policiacas de Estados Unidos y Canadá, además de producir prendas para hospitales, restaurantes y empresas privadas.
Zacualtipán, la región más golpeada
El presidente de la Canaive indicó que Zacualtipán ha sido una de las regiones más afectadas por la crisis.
Estimó que pasó de generar alrededor de 21 mil empleos en sus mejores años a poco más de 12 mil en la actualidad, debido principalmente a que su producción se concentraba en pantalón de mezclilla, uno de los productos con mayor presencia de mercancía importada y de contrabando.
En contraste, la región de Tulancingo y Cuautepec ha logrado conservar una mayor parte de sus fuentes laborales gracias a la fabricación de prendas tejidas con fibras acrílicas, particularmente suéteres, cuyo consumo sigue siendo elevado en el mercado nacional.
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Contrabando llega a tianguis mediante pacas
Pera Rodríguez explicó que una parte importante de la mercancía ilegal ingresa al país mediante redes de distribución que conectan proveedores asiáticos con bodegas establecidas en el centro de la Ciudad de México, desde donde posteriormente se abastecen tianguis y mercados informales en distintas entidades.
Detalló que una sola paca puede contener alrededor de 300 prendas y comercializarse por aproximadamente seis mil pesos, inversión que los comerciantes recuperan al vender apenas una tercera parte de su contenido. El resto de la mercancía termina ofertándose en tianguis a precios de entre 5 y 15 pesos por prenda.
Reiteró que la industria del vestido tiene una alta capacidad para generar empleo y sostuvo que su recuperación depende de contar con condiciones que permitan competir frente al crecimiento del contrabando. Recordó que cada empresa de confección representa el sustento de decenas o incluso cientos de familias, por lo que consideró que el rescate del sector debe mantenerse como una prioridad dentro del Plan México.







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