Durante el conversatorio “Mujer, negocio y vida real: el equilibrio que nadie te enseña”, organizado por AMMJE Pachuca, participantes coincidieron en que el llamado equilibrio entre la vida personal y profesional no existe como tal, sino que implica ajustes constantes, carga emocional y procesos personales que pocas veces se visibilizan.

La carga emocional que enfrentan las mujeres al intentar equilibrar su vida personal, familiar y profesional fue el eje central del conversatorio “Mujer, negocio y vida real: el equilibrio que nadie te enseña”, realizado en el marco de la Feria del Emprendedor Inspira AMMJE, organizado por la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresas (AMMJE) Pachuca.
El encuentro contó con la participación de la doctora Ruth Alcántara; Quitze Sánchez Avendaño, CEO de Experiencias Real del Monte; Fabiola Monroy López, presidenta de AMMJE Pachuca y CEO de Alondra Hotel Boutique; Ariana Sandoval Hernández, empresaria y presidenta del Sistema DIF Municipal de Mineral del Monte; así como Ana Lilia Hernández Osorio, estilista y representante de Sheló Nabel, quienes compartieron sus experiencias en torno a los retos del emprendimiento y la vida personal.
Abordan el reto de equilibrar vida personal, familiar y profesional
Durante el diálogo se abordó un tema central: ¿existe realmente el balance entre el negocio y la vida personal? A partir de ahí, las participantes coincidieron en que más que equilibrio, lo que viven son ajustes constantes ante la multiplicidad de roles que desempeñan.
“Las que somos mamás lo sabemos: la carga emocional de sostener familia, hijos y hogar es real”, se expresó durante el encuentro, donde se subrayó que las mujeres no solo cumplen funciones productivas, sino también afectivas y de cuidado.
Te puede interesar: Sedeco presenta programas: inversión en mercados, empleo y mipymes para 2026
El desgaste emocional y la exigencia de perfección
La académica e investigadora Ruth Alcántara explicó que no existe un equilibrio perfecto, ya que las mujeres asumen simultáneamente roles como madres, hijas, profesionistas, empresarias y miembros activos de la comunidad. “Tenemos la idea de que debemos cumplir todo al 100 por ciento, y cuando algo falla, sentimos que fallamos nosotras”, señaló.
Agregó que esto genera un desgaste emocional importante, ya que el tiempo personal suele relegarse al último lugar. “Lo que nos gusta, lo que nos llena, termina siendo la última prioridad, cuando debería ser lo que nos sostiene”, puntualizó, al llamar a soltar la exigencia de perfección y aprender a priorizar.
En el mismo sentido, se expuso que el concepto de “equilibrio” ha sido sustituido por “balance”, entendido como un proceso interno más que una apariencia externa. “No se trata de aparentar que estamos bien, sino de estarlo realmente”, se afirmó.
Las participantes coincidieron en que no existe un equilibrio perfecto, ya que las mujeres asumen simultáneamente roles como madres, hijas, profesionistas, empresarias y miembros activos de la comunidad. “Tenemos la idea de que debemos cumplir todo al 100 por ciento, y cuando algo falla, sentimos que fallamos nosotras”, señaló.
Agregó, esto genera un desgaste emocional importante, ya que el tiempo personal suele relegarse al último lugar. “Lo que nos gusta, lo que nos llena, termina siendo la última prioridad, cuando debería ser lo que nos sostiene”, puntualizó, al llamar a soltar la exigencia de perfección y aprender a priorizar.

En el mismo sentido, se expuso que el concepto de “equilibrio” ha sido sustituido por “balance”, entendido como un proceso interno más que una apariencia externa. “No se trata de aparentar que estamos bien, sino de estarlo realmente”, se afirmó.
Las participantes coincidieron en que ser mujer de negocios implica no solo enfrentar retos propios, sino también los de colaboradores, clientes, proveedores y entorno familiar, lo que exige una alta madurez emocional.
Asimismo, se abordó el peso de las expectativas sociales y culturales, que continúan asignando a las mujeres la responsabilidad principal del hogar, incluso cuando también generan ingresos o lideran proyectos. “Estamos en un sistema que no está diseñado completamente para nosotras”, se señaló.
Otro punto clave fue la importancia de las redes de apoyo —familia, pareja, amistades e instituciones—, como un elemento fundamental para sostener los procesos personales y profesionales.
Te puede interesar: Engaños con empleos en Estados Unidos y Canadá dejan ya cinco denuncias en Hidalgo
Historias reales que reflejan la resiliencia femenina
En el diálogo también se compartieron experiencias personales. Una de las participantes relató cómo tuvo que enfrentar simultáneamente una meta empresarial y el diagnóstico de cáncer de su madre. “Tuve que sostener ambas cosas al mismo tiempo. Fue uno de los momentos más difíciles, pero también donde descubrí mi fortaleza”, expresó.
Finalmente, se reflexionó sobre el concepto de “fallar” como parte del proceso de crecimiento. “No estamos fallando, estamos aprendiendo. La vida no es perfecta y nosotras tampoco”, coincidieron.
El conversatorio destacó un llamado a dejar de lado la culpa, reconocer los propios límites y construir nuevas formas de bienestar que permitan a las mujeres sostener sus proyectos sin dejar de sostenerse a sí mismas.






