La familia Sánchez Ángeles emprendió hace 15 años este negocio en Héroes de Tecámac, donde comparte uno de los platillos más representativos de la gastronomía hidalguense.

Don Alfredo Sánchez Vázquez era un trabajador eficiente. Su capacidad le permitió ocupar importantes puestos directivos; sin embargo, un día renunció para dedicarse a la venta de barbacoa.
Don Alfredo, de 68 años y originario de la Ciudad de México, y su esposa, Juana Ángeles Ángeles, originaria de San José Tepenené, emprendieron hace 15 años su negocio en Héroes de Tecámac, Estado de México.
Era momento de llevar el platillo más representativo de la gastronomía de Hidalgo a los mexiquenses, un reto que asumieron por necesidad, pero con entusiasmo.
“Yo no soy de familia de barbacoeros, pero uno de mis hijos ya vendía barbacoa y mi esposa tiene familiares que se dedican a esto de toda la vida. Cuando decidí renunciar al trabajo, por azares del destino, encontramos en Tecámac, Estado de México, un espacio para vender barbacoa y aquí estamos, 15 años después, muy contentos con los resultados”, me contó don Alfredo.
Una jornada que comienza de madrugada
Son las 8:00 horas del domingo y su equipo de trabajo, conformado por hijos, sobrinos y nietos, ya tiene el puesto listo para comenzar la atención a los clientes.
Aunque para algunos la jornada laboral inició a las 3:00 de la mañana, cuando destaparon el horno, el cansancio quedó atrás: apenas viene lo bueno, la venta.
Doña Juana sufrió estragos a causa de la COVID-19, pero, ante la ausencia de una tortillera, tuvo que entrarle al trabajo. Su labor del día fue hacer tortillas al lado de Noelia, su nieta de menos de 10 años.
“Decidimos cambiar nuestro trabajo por emprender en la barbacoa. Siempre quisimos una mejor vida para nuestros hijos. Mi hermano Héctor vendía barbacoa y nosotros sabíamos muy poco o nada; sin embargo, mi esposo es una persona muy inteligente y aprendió. Siempre le pone mucho empeño a lo que hace. Me gusta mi trabajo: atender a la gente, servir consomé y hacer tortillas. Todo lo hago con mucho gusto. Hacer barbacoa es algo muy bonito”, me dijo doña Juana.
Los clientes empiezan a llegar poco a poco. El espacio que entre semana funciona como estacionamiento se convierte los fines de semana en un sitio donde la barbacoa de San José Tepenené deleita a cientos de personas.
La familia se une para sacar adelante el negocio
Fernando y Abigail, hijo y nuera de doña Juana, revisan cada detalle, mientras que Juan Carlos, el otro hijo, está listo para aportar su experiencia al negocio.
Son las 13:30 horas y la barbacoa se acabó. Antes, alrededor de las 12:45 horas, Fer salió para atender un servicio en Ecatepec, donde los clientes quedaron fascinados con su trabajo.
“Te vamos a recomendar”; “Lo mejor que he comido este mes es la pancita verde que trajiste”; “¿Me sirves otros dos tacos? Están bien buenos”; “Hice ayuno para comer con todo tu deliciosa barbacoa”, y “Te esperamos en la próxima fiesta” fueron algunos de los comentarios de los clientes durante el servicio.
“Ha sido un buen día”, comenta Fer, cansado, pero feliz por cumplir con un servicio más.
Después regresa a su establecimiento para lavar los trastes que utilizaron en Ecatepec. No está solo: sus tortilleras lo ayudan en todo.
Abigail es una pieza fundamental en el negocio. Su inteligencia y talento impulsan innovaciones constantes para mejorar el servicio al cliente.
“Mi esposa nos ayuda a coordinar a casi 30 colaboradores en el puesto. Sus ideas han permitido mejorar la logística y mantener a Barbacoa Don Alfred en constante ascenso. Somos precavidos, tenemos muchos sueños, pero algo que me hace feliz es ver que mi familia se une cada fin de semana para sacar adelante el negocio. Tal vez esa es la satisfacción más grande de ser barbacoero”, dijo Fer.
Abigail sabe que la barbacoa es el platillo más importante de la gastronomía hidalguense y que, mientras más satisfechos queden sus clientes, más progresará el negocio que le permite llevar el sustento a casa.
Tres generaciones participan en Barbacoa Don Alfred
Noelia, Adriano, Samuel, Aarón y Carlos, nietos de Alfredo y Juana, también contribuyen, cada uno con sus respectivas labores.
Noelia es un comodín: aunque es pequeña, ya hace tortillas. Los varones ayudan a sacar la barbacoa, acomodar a los clientes en las mesas, preparar tacos y aguas de sabor, recoger y llevar a casa a los colaboradores.
“Si hoy dimos un buen servicio, lo podemos mejorar la próxima semana” es la frase de don Alfredo que cada integrante del equipo de trabajo de San José Tepenené, municipio de El Arenal, tiene siempre presente.
¿Cuándo encontrar Barbacoa Don Alfred?
Barbacoa Don Alfred ofrece atención los sábados y domingos en Héroes de Tecámac. Además, brinda servicios para eventos en cualquier parte de México.
Como complemento, ofrece sopes y tlacoyos de entrada, los cuales se han convertido en una opción habitual tanto en su establecimiento como en los eventos que atiende.







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