Hidalgo es el siguiente estado en convertirse en potencia económica: Tello

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El funcionario sostuvo que la entidad atraviesa una etapa de transformación impulsada por más de 253 mil millones de pesos de inversión federal, nueva infraestructura ferroviaria, vivienda, proyectos ambientales y disponibilidad territorial; afirmó que el reto será crecer con planeación, servicios y ordenamiento.

Miguel Tello ofrece una conferencia de prensa sobre las inversiones y el potencial económico de Hidalgo.
Miguel Tello destacó que más de 253 mil millones de pesos de inversión federal se encuentran en marcha en Hidalgo. (Foto:

Hidalgo es el siguiente estado en convertirse en una potencia económica, sostuvo Miguel Ángel Tello Vargas, titular de la Unidad de Planeación y Prospectiva del Gobierno de Hidalgo, quien atribuyó este escenario a la ubicación estratégica de la entidad, su cercanía con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), la disponibilidad de suelo y la ejecución simultánea de más de 253 mil millones de pesos de inversión federal.

Durante la conferencia de prensa del Ejecutivo estatal, el funcionario planteó que el estado se encuentra ante una nueva etapa de desarrollo derivada de la combinación de infraestructura, conectividad, inversión pública y condiciones territoriales para atraer nuevos proyectos.

“La primera por nuestro potencial. Hidalgo en potencia en marcha no es nada más un eslogan. Es el siguiente estado en convertirse en potencia económica. Conlindamos con el Valle de México, ampliamos nuestra injerencia en la zona metropolitana, tenemos el aeropuerto Felipe Ángeles a la puerta, tenemos suelo disponible, planeación territorial y certeza jurídica.”

Tello explicó que entre las ventajas de la entidad se encuentran su colindancia con el Valle de México, la ampliación de su influencia dentro de la Zona Metropolitana, la cercanía con el AIFA, así como la existencia de suelo disponible, planeación territorial y certeza jurídica.

Sin embargo, inmediatamente puso una condición a ese escenario: el crecimiento deberá ser planeado y no reproducir los problemas de expansión urbana que han enfrentado otras entidades.

Pero hay que subrayar la palabra que hace toda la diferencia: potencia bien planeada. No queremos el crecimiento desordenado que otros padecieron. Queremos crecer con ordenamiento territorial, con servicios y con reglas”, afirmó.

Más de 253 mil millones de pesos apuntalan el nuevo escenario

Uno de los principales argumentos expuestos por el funcionario para sustentar esta perspectiva fue el volumen de recursos federales que actualmente se encuentran comprometidos en distintos proyectos.

De acuerdo con las cifras presentadas, existen más de 253 mil millones de pesos de inversión federal en marcha en Hidalgo, distribuidos en seis grandes frentes.

El mayor monto corresponde a movilidad, con 128 mil 762 millones de pesos; seguido de medio ambiente, con 84 mil 470 millones; vivienda, con 18 mil 900 millones ya comprometidos; agua y campo, con 11 mil 570 millones; desarrollo económico, con 10 mil 106 millones; además de las acciones relacionadas con digitalización.

Aquí está la cifra que quiero que nos llevemos el día de hoy: más de 253 mil millones de pesos de inversión federal en marcha en Hidalgo”, enfatizó.

Para dimensionar el monto, señaló que equivale aproximadamente a cuatro veces el presupuesto anual completo del gobierno del estado.

La inversión, explicó, implica desarrollar simultáneamente dos trenes de pasajeros, intervenir infraestructura energética, sanear el río Tula, construir miles de viviendas y ejecutar proyectos relacionados con agua, campo y desarrollo económico.

“Es aproximadamente cuatro veces el presupuesto anual completo del gobierno del estado, dos trenes de pasajeros, la reconversión de una refinería, la adaptación de una termoeléctrica, un río en saneamiento, miles de casas y todo al mismo tiempo, en el mismo sexenio, en el mismo estado”, expresó.

Aseguró que no existe un precedente de inversión federal comparable en Hidalgo y atribuyó la llegada de estos proyectos tanto a la decisión del gobierno de Claudia Sheinbaum de invertir en la entidad como a la gestión realizada por la administración estatal.

“¿Y qué cambió? Cambió que del lado de Hidalgo hubo por fin quien presentara proyectos, no solo peticiones. El gobernador Julio Menchaca Salazar dio confianza y con confianza se abren las puertas que el reclamo no abre”, sostuvo.

En este contexto, consideró que los recursos federales no deben interpretarse como una concesión, sino como una compensación frente al rezago histórico de inversión.

Invertir hoy en Hidalgo no es un regalo, es saldar una deuda que el país tenía con este estado”, afirmó.

Dos trenes y más de 128 mil millones para transformar la movilidad

La movilidad concentra el mayor volumen de recursos, con 128 mil 762 millones de pesos, y fue uno de los apartados en los que Tello profundizó al explicar por qué considera que la nueva infraestructura puede modificar las condiciones de desarrollo de Hidalgo.

Para ilustrar el impacto más allá de las cifras, puso como ejemplo a un joven que estudia en la Ciudad de México y actualmente puede perder seis horas diarias en sus traslados: tres horas de ida y tres de regreso.

Según el cálculo presentado por el funcionario, esto significa que el estudiante destina casi mil 500 horas al año únicamente a transportarse, equivalentes a aproximadamente dos meses completos de su vida sentado en un camión.

El secretario utilizó este caso para argumentar que la infraestructura de transporte no solo debe medirse por kilómetros construidos o recursos ejercidos, sino por el tiempo que puede devolver a las personas.

Acortar el traslado para todos siempre deberá de ser un acto de justicia social, porque el tiempo de la persona que menos recursos tiene vale exactamente lo mismo que el tiempo de quien más tiene y hasta hoy lo habíamos tratado como si valiera menos”, expresó.

En este rubro destacó que dos trenes de pasajeros atravesarán territorio hidalguense.

El tren México-Querétaro tendrá 75 kilómetros dentro de Hidalgo y contará con una estación en Tula de Allende. Según la exposición de Tello, 66 mil 700 millones de pesos corresponden al tramo ubicado en la entidad.

El tren México-Pachuca, por su parte, representa una inversión señalada en 59 mil 785 millones de pesos, tendrá una longitud de 57 kilómetros y generará 16 mil empleos.

A estos proyectos se suma la modernización de la carretera Pachuca-Huejutla, con 2 mil 277 millones de pesos para intervenir 99.5 kilómetros del tramo Zacualtipán-Tehuetlán.

De acuerdo con Tello, alrededor de 250 mil habitantes de la Sierra y la Huasteca se beneficiarán con la obra, que permitirá reducir entre 30 minutos y una hora los tiempos de traslado.

AIFA, ubicación y disponibilidad de suelo fortalecen potencial

La nueva infraestructura de movilidad se combina, de acuerdo con Tello, con otras ventajas que pueden elevar la capacidad de Hidalgo para recibir inversiones productivas.

Una de ellas es la cercanía con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, además de la conexión directa con el Valle de México y la disponibilidad de suelo para nuevos desarrollos.

El funcionario planteó que estas condiciones territoriales adquieren mayor relevancia conforme avanza la construcción de los trenes y otros proyectos de infraestructura.

La apuesta, insistió, deberá ser aprovechar estas ventajas sin generar una expansión descontrolada de las zonas urbanas.

Por ello, colocó la planeación territorial, los servicios y la certeza jurídica como elementos indispensables para que la inversión se traduzca en desarrollo económico de largo plazo.

Vivienda forma parte de la transformación territorial

Otro de los componentes de la inversión federal es la vivienda, rubro en el que Tello reportó 18 mil 900 millones de pesos ya comprometidos.

Durante su exposición señaló que en Hidalgo 587 mil personas viven en viviendas sin servicios básicos, equivalentes al 18.2 por ciento de la población, frente a un promedio nacional de 14.1 por ciento.

Asimismo, indicó que 201 mil personas habitan casas que no cumplen con condiciones mínimas de calidad y espacio.

Tello argumentó que el problema está relacionado, entre otros factores, con la dificultad de amplios sectores de la población para acceder a una vivienda comercial.

Como ejemplo, señaló que una casa equivalente a las contempladas en el programa de Vivienda para el Bienestar puede costar en el mercado alrededor de un millón 200 mil pesos, cantidad que consideró inalcanzable para una familia con ingresos mensuales de 17 mil 800 pesos.

El problema se profundiza, explicó, entre quienes trabajan por cuenta propia en actividades como el comercio o el campo y no cuentan con acceso al crédito tradicional.

La meta presentada para Hidalgo es de 60 mil viviendas durante el sexenio, de las cuales 31 mil 500 ya están comprometidas y en construcción, a un costo aproximado de 600 mil pesos por unidad.

Las casas tendrán alrededor de 70 metros cuadrados, dos recámaras, baño completo, sala, comedor, cocina y patio de servicio, además de ventilación e iluminación natural.

Tello indicó que Infonavit y Conavi ya desarrollan proyectos en la entidad y posteriormente se incorporará Fovissste para atender a maestros, policías y servidores públicos.

Nuevos desarrollos deberán contar con servicios y transporte

La expansión de vivienda también fue utilizada por el funcionario para insistir en la necesidad de evitar un crecimiento desordenado.

Aseguró que las casas serán destinadas a población hidalguense y se construirán en los municipios donde residen las personas beneficiarias.

“La casa se levanta donde la familia vive, donde trabaja y donde los hijos van a la escuela”, señaló.

Actualmente, indicó, el programa considera 20 municipios, siete de ellos ya con obra y 13 más próximos a comenzar, mientras que otros seis podrían incorporarse antes de concluir el año.

El gobierno estatal y los ayuntamientos, añadió, tendrán que garantizar servicios básicos y transporte público en los nuevos desarrollos.

Una vivienda sin servicios no es patrimonio, es un problema heredado y en Hidalgo no vamos a permitir que se repita ese error”, afirmó.

Tula, otro frente de la inversión federal

La transformación planteada por Tello incluye también a la región de Tula, donde convergen inversiones ambientales, energéticas y agrícolas.

El funcionario señaló que durante décadas la región enfrentó simultáneamente las consecuencias de las aguas residuales provenientes del Valle de México y las emisiones generadas por la termoeléctrica y la refinería.

Estimó que cerca de 800 mil personas habitan en la zona influida por estas condiciones.

Entre las intervenciones mencionó la transición de la termoeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad del combustóleo al gas natural y la coquizadora de Pemex, para la cual refirió una inversión superior a 3 mil millones de dólares.

A ello agregó alrededor de 3 mil 500 millones de pesos para el saneamiento del río Tula y 11 mil 570 millones para tecnificar el riego en el Valle del Mezquital.

Tello consideró que la combinación de estas intervenciones permitirá mejorar tanto las condiciones ambientales como la actividad productiva de la región.

“Respirar mejor y comer mejor, de eso se trata”, resumió.

El desarrollo comenzó con el ingreso, sostiene Tello

Aunque el eje de su exposición fueron los proyectos actuales, Tello sostuvo que el momento que atraviesa Hidalgo no puede explicarse únicamente a partir de la inversión en infraestructura.

Dividió el proceso en dos etapas. La primera comenzó en 2018, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, y estuvo marcada, según su planteamiento, por el incremento del salario mínimo y la expansión de los programas sociales.

Recordó que el salario mínimo pasó de 88 pesos diarios en 2018 a 315 pesos en 2026 y señaló que, con datos de la Conasami, registró un crecimiento real acumulado de 115 por ciento.

A ello agregó los programas de pensiones para adultos mayores, becas, Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro y Mujeres Bienestar.

Tello relacionó estas medidas con la reducción de la pobreza registrada en la entidad: de acuerdo con los datos que presentó, 170 mil 600 hidalguenses salieron de situación de pobreza entre 2018 y 2024, mientras que el indicador pasó de 43.8 a 35.3 por ciento.

También mencionó reducciones en carencias relacionadas con servicios básicos en la vivienda, alimentación, rezago educativo y seguridad social.

Grandes obras todavía no aparecen en indicadores de pobreza

Tello hizo una precisión respecto de estas cifras y reconoció que los proyectos federales actualmente en construcción todavía no pueden considerarse responsables de la reducción de la pobreza registrada hasta 2024.

Las obras que vamos a ver ahora todavía no aparecen en estos números, porque apenas están en construcción”, aclaró.

Su planteamiento es que el incremento del ingreso constituyó una primera etapa y que la infraestructura deberá funcionar ahora como una segunda fase para generar condiciones que permitan sostener la reducción de la pobreza y ampliar las posibilidades de desarrollo.

En otras palabras, explicó, el objetivo es que los mayores ingresos sean acompañados de movilidad, vivienda, servicios, infraestructura productiva, agua y mejores condiciones ambientales.

De potencial geográfico a potencia económica

Para Tello, la combinación de estos factores explica por qué Hidalgo se encuentra ante la posibilidad de pasar de contar con ventajas potenciales a consolidarlas mediante infraestructura y actividad económica.

La proximidad con el principal mercado del país, el AIFA, los nuevos trenes, las carreteras, el suelo disponible, los desarrollos habitacionales y las inversiones públicas y privadas forman, según su exposición, parte de un mismo proceso.

El desafío será que esa transformación se traduzca en oportunidades económicas sin generar nuevos problemas territoriales.

Por ello, insistió en que la planeación deberá acompañar al crecimiento desde el inicio, particularmente en las zonas que recibirán nuevas viviendas, infraestructura y proyectos productivos.

Tello resumió esta perspectiva al señalar que el objetivo es construir una entidad con capacidad económica, pero también con infraestructura y condiciones sociales que permitan sostener ese desarrollo.

No es una potencia de discurso, es una potencia con planeación, con obra y con justicia social”, concluyó.

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