Las obras comenzarán en septiembre de 2026 y la primera etapa podría operar en 18 meses; una compañía logística ya cuenta con una carta de intención para establecerse en el complejo.

El Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar, Reserva Zapotlán, tiene una proyección de siete años para alcanzar su máxima capacidad, mientras que dos empresas ya mantienen negociaciones serias para instalarse en el complejo, informó Germán Ahumada, presidente y director general de DEWA, compañía encargada de desarrollar el proyecto.
Las obras comenzarán en septiembre de 2026 y la primera etapa podría iniciar operaciones en un plazo de 18 meses. Para ese mismo periodo se prevé que comience actividades una de las compañías interesadas, perteneciente al sector logístico y con la cual ya existe una carta de intención.
Ahumada explicó que la consolidación del polo será gradual y dependerá de la demanda de espacios industriales. Aunque las proyecciones financieras establecen un horizonte de siete años para alcanzar su mayor nivel de operación, ese plazo podría acortarse o ampliarse conforme se incorporen nuevos clientes.
“En nuestras corridas estamos haciendo una proyección ambiciosa de siete años, pero esto se puede acortar o se puede alargar, dependiendo de cómo se vaya dando la demanda”, señaló.
Dos empresas negocian su instalación en el Polo de Zapotlán
Aunque la participación de DEWA como desarrolladora del complejo se dio a conocer recientemente, la empresa ya había iniciado conversaciones con posibles inversionistas.
Actualmente, dos compañías participan en procesos considerados serios para establecerse en la Reserva Zapotlán. Una de ellas, del sector logístico, registra mayores avances y ya cuenta con una carta de intención.
“Son empresas potenciales que todavía no podemos revelar. Una, en particular, está muy avanzada con una carta de intención”, explicó Ahumada.
La segunda compañía también mantiene negociaciones con la desarrolladora, aunque todavía no se proporcionaron detalles sobre su identidad, giro o posible fecha de instalación.
El complejo tendrá una vocación diversificada y estará preparado para recibir empresas de logística, manufactura ligera y la industria farmacéutica, principalmente.
Primera etapa podría operar en 18 meses
El plazo de 18 meses corresponde a la entrada en operación de la primera etapa del proyecto y no a la totalidad del desarrollo. Las siguientes fases avanzarán conforme aumente la demanda y se concreten nuevas inversiones.
DEWA mantiene el compromiso de invertir al menos 10 mil millones de pesos en infraestructura y en la construcción de las primeras etapas del polo.
Los trabajos iniciales se concentrarán en la denominada infraestructura de cabecera, que comprende los accesos, vialidades y los componentes necesarios para dotar al complejo de servicios de agua y energía eléctrica.
Ahumada indicó que la desarrolladora ya realizó una estimación de las necesidades de agua, aunque durante la entrevista no detalló el volumen proyectado.
También precisó que todavía deben afinarse distintos componentes del proyecto constructivo y del master plan, en el que se definirá la distribución de las áreas industriales, los servicios complementarios y otros usos previstos.
Analizan incorporar vivienda dentro del complejo
Entre los planes preliminares se encuentra la posibilidad de construir vivienda de tipo medio dentro del Polo de Zapotlán, principalmente para atender las necesidades de una parte de los trabajadores.
Sin embargo, Ahumada aclaró que todavía no existe un proyecto integral ni una cifra definida de viviendas. Por el momento, únicamente se cuenta con una zona designada que será analizada durante la elaboración del master plan.
“Vamos a empezar la infraestructura de cabecera, pero hay muchas cuestiones de proyectos que se tienen que afinar y trabajar para hacer el constructivo y lo que llaman el master plan”, explicó.
Además de las áreas habitacionales, se analiza incorporar ciclovías y otras alternativas de movilidad para facilitar los desplazamientos dentro y alrededor del desarrollo.
Tren México–Pachuca fortalecerá la conectividad
El presidente y director general de DEWA destacó que la ubicación y la conectividad serán factores determinantes para atraer empresas al nuevo polo.
El desarrollo tendrá acceso a la carretera México–Pachuca, el Circuito Exterior Mexiquense y el Arco Norte, lo que permitirá su conexión con la Ciudad de México y con las vías hacia Querétaro, Puebla y Veracruz.
También se encuentra cerca del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y contará con el paso del tren México–Pachuca junto al parque, infraestructura que facilitará el traslado de trabajadores desde la capital hidalguense y municipios cercanos.
“Desde ahí, con el tren, estás a 10 minutos de Pachuca”, señaló Ahumada al referirse a la disponibilidad de mano de obra calificada y a las posibilidades de movilidad para quienes trabajen en el complejo.
En cuanto al crecimiento de la periferia, explicó que el ordenamiento territorial no dependerá únicamente de la desarrolladora, sino también de la planeación que realice el gobierno estatal para el Valle de Tizayuca y su infraestructura vial.
Saturación industrial abre oportunidades para Hidalgo
Ahumada consideró que la saturación de los corredores industriales cercanos a la Ciudad de México representa una oportunidad para que Hidalgo atraiga proyectos de gran escala.
Explicó que una nave industrial de 100 mil metros cuadrados ocupa aproximadamente 10 hectáreas, pero requiere cerca de 20 hectáreas si se consideran los patios y las áreas de maniobra.
La disponibilidad de terrenos uniformes de esas dimensiones es limitada en la capital del país y en los corredores industriales con mayor demanda, por lo que el Polo de Zapotlán podría competir por empresas que necesitan instalaciones amplias y conexiones logísticas.
El directivo también destacó los incentivos fiscales otorgados a los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestary el respaldo de los gobiernos federal y estatal como factores que podrían acelerar la llegada de compañías.
La experiencia obtenida por DEWA durante los últimos 14 años con el desarrollo de Platah, en Hidalgo, será aprovechada para posicionar el nuevo complejo. Ahumada recordó que ese parque también requirió tiempo para atraer inversiones, pero actualmente cuenta con infraestructura y naves industriales de gran escala.
En el caso de la Reserva Zapotlán, la desarrolladora confía en que la conectividad, la ubicación y la demanda de nuevos espacios industriales permitan acelerar su crecimiento, aunque la previsión inicial establece un horizonte de siete años para alcanzar su máxima capacidad.







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