El tren México–Pachuca, los polos de desarrollo y los proyectos industriales atraerán inversiones y habitantes; sin planeación ni servicios suficientes, el crecimiento podría generar periferias deterioradas y cinturones de pobreza urbana.

La zona metropolitana de Pachuca necesita prepararse para recibir nuevas inversiones y habitantes sin perder calidad de vida, debido a que el tren México–Pachuca, los polos de desarrollo y los proyectos industriales podrían acelerar la expansión inmobiliaria y elevar la demanda de servicios públicos, advirtió Guillermo Eduardo Lizama Carrasco, profesor-investigador del Área Académica de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
El académico reconoció que estos proyectos pueden generar empleos, atraer empresas, fortalecer las cadenas de suministro y mejorar la conexión con la Ciudad de México. Sin embargo, señaló que sus beneficios dependerán de que el crecimiento económico esté acompañado por infraestructura, planeación urbana e inversión pública.
De lo contrario, alertó, la construcción de vivienda podría avanzar con mayor rapidez que la capacidad gubernamental para ampliar los servicios de agua potable, drenaje, movilidad, seguridad, salud, educación y recolección de residuos.
“Van a seguir creciendo las casas, pero no van a seguir creciendo los servicios”, expresó.
Tren podría detonar crecimiento inmobiliario
Entre los proyectos previstos, Lizama Carrasco identificó al tren México–Pachuca como uno de los principales detonadores del crecimiento poblacional e inmobiliario.
Explicó que la conexión ferroviaria ofrecerá mayor certeza en los tiempos de traslado entre Hidalgo y la Ciudad de México, lo que podría incentivar a trabajadores, profesionistas y familias a buscar vivienda en Pachuca y municipios cercanos.
Actualmente, muchas personas realizan recorridos cotidianos por carretera y deben salir de madrugada para llegar a sus centros de trabajo. Con el tren, podrían tener una alternativa más segura y con horarios establecidos.
Al mismo tiempo, el precio de la vivienda en la Ciudad de México se encuentra fuera del alcance de amplios sectores de la población, por lo que Hidalgo podría convertirse en una opción para quienes buscan propiedades de menor costo y con mayor espacio.
La posibilidad de residir en Pachuca y trabajar en la capital del país aumentaría la demanda de vivienda, particularmente en los municipios conectados con el nuevo sistema ferroviario.
De acuerdo con el académico, este fenómeno podría provocar un movimiento urbano acelerado si no se anticipan sus consecuencias.
Polos de desarrollo también atraerán población
El tren no será el único factor de transformación. Los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, los nuevos complejos industriales y otros proyectos de inversión también atraerán trabajadores, empresas proveedoras y negocios vinculados con las cadenas de suministro.
El académico explicó que las inversiones generan empleos directos e indirectos, activan diferentes sectores de la economía y crean oportunidades comerciales. No obstante, también incrementan la demanda de vivienda y servicios en las zonas donde se instalan.
Los nuevos trabajadores buscarán residir cerca de los centros industriales, mientras que la llegada de proveedores y empresas auxiliares impulsará la construcción de más fraccionamientos, comercios y espacios de almacenamiento.
Esta expansión requerirá escuelas, centros de salud, transporte público, vialidades, seguridad, espacios recreativos, agua y sistemas de drenaje suficientes.
“Los proyectos de inversión activan otras áreas de la economía, cadenas de bienes y servicios y cadenas de suministro; generan una dinámica económica muy importante, pero también otro tipo de externalidades que la política pública debe corregir y contener”, expuso.
Crecimiento económico debe acompañarse de servicios
El investigador subrayó que el aumento de las inversiones no garantiza automáticamente mejores condiciones de vida.
Para que el crecimiento económico se transforme en desarrollo, indicó, debe existir una relación entre la llegada de empresas, el incremento poblacional y la ampliación de los servicios públicos.
Si una zona recibe nuevas industrias y conjuntos habitacionales, pero conserva las mismas escuelas, centros de salud, vialidades, patrullas y redes de agua, las carencias existentes pueden profundizarse.
“La inversión tiene que vincularse al crecimiento de los servicios públicos y esa vinculación es la que no tenemos bien estructurada”, afirmó.
Esta situación, añadió, ya puede observarse en diversos fraccionamientos del sur de Pachuca, donde las viviendas aumentaron sin que todos los desarrollos fueran municipalizados ni contaran con infraestructura suficiente.
La población enfrenta problemas de agua, calles deterioradas, alumbrado insuficiente, congestionamientos, falta de espacios públicos y tiempos prolongados de respuesta de los cuerpos de seguridad.
La llegada de más habitantes a territorios que ya presentan rezagos incrementaría la presión sobre unos servicios municipales con recursos limitados.
Advierten riesgo de cinturones de pobreza urbana
Una de las principales consecuencias del crecimiento desordenado sería la formación de periferias deterioradas y cinturones de pobreza urbana alrededor de las nuevas zonas industriales y metropolitanas.
Lizama Carrasco explicó que este fenómeno ocurre cuando se construyen grandes cantidades de viviendas alejadas de los centros de trabajo y sin acceso suficiente a transporte, escuelas, servicios médicos, seguridad y espacios públicos.
Aunque las familias tengan una propiedad, deben invertir más tiempo y dinero para satisfacer sus necesidades cotidianas. Los largos traslados reducen las horas disponibles para el descanso, la convivencia familiar y otras actividades.
La falta de mantenimiento y equipamiento urbano también puede propiciar el deterioro de las calles, el abandono de espacios públicos, la inseguridad y la pérdida del valor de las viviendas.
Con el paso del tiempo, esos desarrollos pueden convertirse en zonas segregadas y desconectadas del resto de la ciudad.
El académico recordó que procesos migratorios y expansiones inmobiliarias anteriores han provocado cinturones de pobreza alrededor de otras ciudades, por lo que Hidalgo debe evitar repetir ese modelo.
El riesgo para Pachuca sería consolidar una expansión basada en la construcción de casas, pero sin empleos cercanos ni servicios suficientes para garantizar calidad de vida.
Pachuca podría consolidarse como ciudad dormitorio
La llegada del tren México–Pachuca podría fortalecer la función de Pachuca como una ciudad dormitorio, al facilitar que personas que trabajan en la Ciudad de México establezcan su residencia en la capital hidalguense y se trasladen diariamente hacia sus centros laborales.
Guillermo Eduardo Lizama Carrasco, profesor-investigador del Área Académica de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UAEH, explicó que una de las ventajas del tren será ofrecer mayor certeza sobre los tiempos de traslado, lo que podría incentivar a más personas a vivir en Pachuca y trabajar en la Ciudad de México.
El académico señaló que actualmente muchas personas realizan estos desplazamientos por carretera y deben salir con varias horas de anticipación debido a la incertidumbre generada por el tráfico y otras condiciones del trayecto. Con el tren, los usuarios contarían con horarios establecidos y mayor previsibilidad en sus recorridos.
Esta nueva conectividad, sin embargo, también podría incrementar la demanda de vivienda y acelerar el crecimiento poblacional de Pachuca y su zona metropolitana.
Por ello, advirtió que este crecimiento deberá estar acompañado por planeación urbana, movilidad, infraestructura y servicios públicos suficientes, pues el aumento de habitantes y viviendas podría avanzar a un ritmo mayor que la capacidad de los gobiernos para responder a las nuevas necesidades de la población.
Ampliar vialidades no solucionará todo el tráfico
Ante el aumento previsto de los desplazamientos, el académico señaló que construir o ampliar vialidades no será suficiente para resolver el congestionamiento.
La experiencia de otras ciudades muestra que una mayor capacidad vial puede incentivar el uso de más automóviles y provocar que las nuevas vías vuelvan a saturarse.
Por ello, propuso analizar un plan metropolitano de movilidad que contemple carriles reversibles en horarios de mayor demanda; programación y sincronización de semáforos; mayor presencia de agentes de tránsito; mejoramiento de rutas y frecuencias del transporte público; conexiones eficientes con las estaciones ferroviarias; rutas alternas para distribuir los desplazamientos; seguimiento de los puntos con mayor congestionamiento, y coordinación vial entre los municipios metropolitanos.
Las acciones, puntualizó, no pueden diseñarse de manera aislada porque los recorridos de la población rebasan los límites administrativos de cada ayuntamiento.
Incorporación metropolitana abre oportunidades de coordinación
La integración de Hidalgo a la Zona Metropolitana del Valle de México podría ofrecer herramientas para atender los retos derivados de esta transformación urbana.
Actualmente, ocho municipios hidalguenses forman parte de esta delimitación: Tizayuca, Villa de Tezontepec, Tolcayuca, Tula de Allende, Tepeji del Río de Ocampo, Tlaxcoapan, Atitalaquia y Atotonilco de Tula. Fueron siete nuevas incorporaciones que, junto con Tizayuca, elevaron a ocho la participación estatal.
El investigador consideró positiva esta integración porque reconoce que los problemas de vivienda, movilidad, servicios y crecimiento económico ya no pueden abordarse únicamente desde los municipios.
Además, podría facilitar la asistencia técnica del Gobierno federal, la elaboración de instrumentos de ordenamiento territorial y una mayor coordinación con el Estado de México y la Ciudad de México.
No obstante, aclaró que la incorporación por sí misma no resolverá las carencias. Sus beneficios dependerán de que existan equipos especializados, proyectos de inversión pública y mecanismos de colaboración entre los distintos órdenes de gobierno.
La Zona Metropolitana del Valle de México está conformada por 84 demarcaciones: 59 municipios mexiquenses, 16 alcaldías de la Ciudad de México, ocho municipios de Hidalgo y uno de Morelos.
Planeación debe anticiparse al crecimiento
El académico propuso elaborar proyecciones para determinar cuántos habitantes podrían recibir Pachuca y los municipios cercanos durante los próximos años, así como la infraestructura que necesitarán.
Los diagnósticos tendrían que considerar la disponibilidad de agua y capacidad de las redes de drenaje; matrícula y ubicación de escuelas; capacidad de los centros de salud; cobertura de seguridad y servicios de emergencia; rutas y unidades de transporte público; condiciones de las vialidades; manejo y recolección de residuos; disponibilidad de espacios públicos, y zonas adecuadas para construir vivienda.
A partir de esa información, podrían establecerse programas de inversión pública con metas para 2030, 2040 y 2050.
La finalidad sería anticiparse a las necesidades en lugar de esperar a que los nuevos fraccionamientos estén habitados y comiencen las exigencias de servicios.
El investigador destacó que el crecimiento poblacional y la demanda de servicios suelen avanzar con mayor rapidez que los presupuestos públicos. Ante esa diferencia, los gobiernos deben establecer prioridades y explicar cómo se invertirán los recursos.
La ciudad debe crecer sin perder calidad de vida
Los próximos 30 años serán decisivos para Pachuca y los municipios integrados a las nuevas dinámicas económicas y metropolitanas, consideró Lizama Carrasco.
El tren, los polos de desarrollo y las inversiones industriales pueden generar oportunidades laborales, conectividad y actividad económica. No obstante, sus beneficios se reducirán si provocan una expansión urbana descontrolada.
Por ello, insistió en fortalecer la capacidad regulatoria del Estado, profesionalizar las áreas técnicas, coordinar a los municipios y vincular las inversiones privadas con obras y servicios públicos.
“Si no ordenamos la ciudad ahora, la ciudad se va a volver contra nosotros”, afirmó.
La prioridad, insistió, debe ser construir una zona metropolitana capaz de recibir nuevas inversiones y habitantes sin perder calidad de vida ni reproducir periferias urbanas con vivienda, pero sin servicios suficientes.







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