El problema dejó de concentrarse en las comunidades cercanas a la presa Endhó y se extendió hasta el centro de Tula, El Llano, San Marcos y Zaragoza, advirtió el sector turístico.

La proliferación del mosco Culex, asociada con la presencia de lirio acuático en la presa Endhó, está afectando la llegada y permanencia de turistas en Tula, principalmente durante las actividades vespertinas y nocturnas, advirtió Ciro Arturo Reyes Moreno, director general de Rancho Los Álamos.
El también presidente del Comité Turístico Ciudadano Regional de Tula señaló que el problema ya no se concentra únicamente en la ribera de la presa ni en las aproximadamente 13 comunidades de Tepetitlán y Tula ubicadas en sus alrededores, sino que se extendió hacia el centro del municipio y otras localidades.
Esta situación afecta actividades como los recorridos de avistamiento de luciérnagas en Rancho Los Álamos, debido a que se desarrollan durante el atardecer y la noche, precisamente cuando aumenta la presencia de moscos.
“Tenemos la obligación de avisarles que existe un problema con el mosco, pero esto inhibe también la visita de más amigos y de más turismo a la zona”, expresó.
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Mosco Culex se extiende hacia el centro de Tula
Reyes Moreno explicó que la presencia de moscos ya no se limita a comunidades como Anaya, Tepetitlán, Michimaloya o San Miguel de las Piedras.
Actualmente, añadió, el problema alcanza el centro de Tula y continúa extendiéndose hacia puntos como El Llano, San Marcos y Zaragoza.
Atribuyó esta expansión a que las fumigaciones se concentran únicamente en las orillas y riberas de la presa Endhó, así como en las comunidades más cercanas, mientras los moscos se desplazan hacia otros lugares.
De acuerdo con el representante turístico, un mosquito puede recorrer hasta 30 kilómetros diariamente, mientras que el centro de Tula se encuentra aproximadamente a 10 kilómetros en línea recta de las riberas más cercanas de la presa, ubicadas en San Miguel de las Piedras o Michimaloya.
Por esa razón, consideró que las acciones concentradas exclusivamente alrededor del embalse resultan insuficientes para impedir que los insectos lleguen a otras localidades.
“Solamente están fumigando las orillas, las riberas de la presa y los pueblos cercanos, pero el mosco ya está volando. El mosco vuela diario hasta 30 kilómetros”, sostuvo.
Según su testimonio, después de las cinco o seis de la tarde pueden observarse grandes concentraciones de moscos en diferentes puntos del municipio, particularmente en las inmediaciones del Centro de Reinserción Social.
“Se ven como enjambres negros que no son abejas ni luciérnagas; son cientos de millones de moscos”, afirmó.
Visitantes se quejan y evitan hospedarse en Tula
El prestador de servicios señaló que los turistas se quejan por la presencia de moscos y que esta situación inhibe la llegada de más visitantes, pues, afirmó, “se corre la voz” y Tula ha sido “nota nacional” por el problema de la presa Endhó.
La afectación no se limita a las visitas de un solo día, ya que también influye en la decisión de los turistas de hospedarse en el municipio.
“La gente no quiere ir a Tula porque se queda a dormir y va a tener un problema de moscos. Están en todos lados”, declaró.
En el caso de Rancho Los Álamos, explicó que los recorridos comienzan durante el día, aproximadamente entre las nueve y las 10 de la mañana, pero algunas actividades se prolongan hasta la tarde y la noche.
Para mantener los recorridos de luciérnagas, el establecimiento proporciona a sus visitantes repelentes naturales elaborados con plantas cultivadas en el propio rancho.
Reyes Moreno indicó que el problema se presenta durante la primavera, el verano y el otoño. Estimó que la presencia de moscos podría comenzar a disminuir con las primeras heladas, posiblemente a mediados de octubre, y mantenerse con menor intensidad hasta febrero.
Máquinas para triturar lirio llevan 20 días sin operar
El director de Rancho Los Álamos señaló que las máquinas utilizadas para triturar el lirio acuático llevan aproximadamente 20 días sin operar por falta de diésel, según la información con la que cuenta.
Añadió que el Gobierno federal reportó la trituración de 700 hectáreas, pero consideró que los trabajos resultan insuficientes porque la planta vuelve a acumularse rápidamente.
“El Gobierno federal dice que han triturado 700 hectáreas. En su materia sí, pero de un pedazo pequeñito. Lo sacan de una ribera y eso se va acumulando”, señaló.
Reyes Moreno aseguró que el lirio puede reproducirse en aproximadamente tres días, por lo que cuestionó que las labores se realicen con un número reducido de equipos.
Consideró que se necesitan por lo menos 20 máquinas trabajando simultáneamente, en lugar de mantener únicamente entre dos y cinco equipos en operación.
“Es obsoleto tener dos, tres, cuatro o cinco máquinas. Se necesitan, por lo menos hasta donde yo sé, 20 trabajando simultáneamente”, manifestó.
El representante turístico pidió la intervención coordinada de las autoridades federales, la Secretaría de Medio Ambiente estatal y el Ayuntamiento de Tula, al considerar que la problemática tiene repercusiones sanitarias y económicas.
También llamó al alcalde a impulsar un diálogo con las personas que se han manifestado y han realizado marchas para exigir una solución.
Afirmó que habitantes de las comunidades afectadas acudieron incluso a Palacio Nacional, pero hasta el momento no observan resultados concretos.
Zona Arqueológica de Tula pierde visitantes
El presidente del Comité Turístico Ciudadano Regional de Tula también alertó sobre la disminución de la afluencia en la zona arqueológica.
De acuerdo con las cifras citadas por Reyes Moreno, durante 2018 y 2019 el sitio alcanzó cerca de 300 mil visitantes, mientras que durante 2025 recibió aproximadamente 84 mil personas.
Agregó que en la primera mitad de 2026 se contabilizaron entre 61 mil y 62 mil visitantes, por lo que consideró que la tendencia continúa a la baja.
El empresario atribuyó esta situación a diferentes factores, entre ellos la falta de mantenimiento y servicios dentro del sitio.
“La zona arqueológica, si no la visita un funcionario, vayan un día que no la visite un funcionario: está sucia, está desatendida”, afirmó.
Señaló que desde el estacionamiento puede observarse falta de limpieza y que el espacio anteriormente utilizado como cafetería permanece cerrado desde hace aproximadamente 15 años.
Esta situación provoca que los turistas no cuenten con un lugar dentro del sitio para comprar alimentos o incluso una botella de agua.
También cuestionó la inversión de entre nueve y 10 millones de pesos que, de acuerdo con la información mencionada durante la entrevista, se destina actualmente al sitio, al considerar que resulta insuficiente para una zona arqueológica con la relevancia de Tula.
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Turistas visitan la zona arqueológica, pero no el centro
Reyes Moreno explicó que muchos grupos llegan a la zona arqueológica, pero no acuden al centro de Tula, debido a que las agencias y operadoras continúan sus recorridos hacia Teotihuacán, Tepotzotlán u otros destinos.
Sostuvo que el municipio cuenta con restaurantes, establecimientos de artesanías y otros lugares para visitar, pero se necesita integrar estos servicios dentro de las rutas turísticas.
“Mucha gente dice que Tula tiene vocación turística por tener una zona arqueológica; es mentira. La vocación turística viene complementada por los servicios turísticos, que son restaurantes, hoteles, etcétera”, afirmó.
Ante este panorama, prestadores de servicios trabajan para identificar restaurantes, comercios de artesanías y otros atractivos a los que puedan canalizar a los viajeros.
El representante empresarial consideró que estos establecimientos deben ofrecer calidad, eficiencia y atención cordial para conseguir que los turistas permanezcan más tiempo y conozcan otros puntos de Tula y sus alrededores.







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